Cómo rechazar un cliente amablemente

Rechazar a un cliente es siempre una situación incómoda, aunque en los negocios es habitual encontrarse con situaciones parecidas con clientes con un presupuesto insuficiente o unas condiciones precarias como para contratar nuestros servicios. A veces solo tendrán que dar unos pasos previos antes de trabajar con nosotros, y otras sencillamente estaremos fuera de su alcance presupuestario, no podremos ofrecerle los servicios que necesita o no querremos trabajar con él (por falta de tiempo o cualquier otro motivo).

Llegado el caso, tendremos que rechazar la colaboración con él. Y para evitar situaciones incómodas y perder tiempo en conflictos o malentendidos, conviene conocer bien a nuestro cliente, especialmente sobre su presupuesto. Si vemos que no somos su perfil de empresa —ni él nuestro perfil de cliente—, podremos recurrir a estos consejos para decirle amablemente que no podemos trabajar con él:

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  1. Háblale de los precios de tus servicios
  2. En muchos casos, el interesado no dispondrá de recursos suficientes para contratar nuestros servicios, pero podría tenerlos en el futuro. Por eso, debemos quedar siempre bien con él y dejar la puerta abierta a una futura colaboración. Suele ser un momento delicado, con lo que darle las cifras nos ahorrará ese proceso incómodo y probablemente él mismo se dará cuenta de que no puede permitirse nuestros servicios.

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  3. Recomiéndale empresas colaboradoras
  4. Recurrir a esta opción es un beneficio para todos: la persona interesada queda contenta contigo y es posible que con el tiempo, cuando su negocio esté preparado, vuelva para contratarte. Incluso puede recomendarnos a otros potenciales clientes. Por otro lado, tu partner o colaborador te agradecerá la recomendación y puede que también recomiende tu empresa a sus clientes. De este modo, además, zanjarás rápido el asunto para poder dedicarte a atender a otros clientes potenciales.

  5. Háblale de los requisitos previos
  6. Una de las técnicas para rechazar elegantemente a un cliente es preguntarle si cumple con algunos requisitos mínimos. Podemos hablarle de quetenemos una tarifa mínima y que por una inversión menor no podemos trabajar, o bien de los requisitos previos del servicio que necesita. Por ejemplo, para lanzar una campaña de e-mail marketing podría ser necesario contar con una base de datos de clientes (o CRM) o incluso un diseñador gráfico. Si no cumple con ello, él mismo se dará cuenta de que no está preparado para nosotros o bien que no somos su empresa.

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    A veces, sin embargo, no habremos sido capaces de detectar que el cliente no tiene un presupuesto suficiente ni cumple con unos mínimos hasta haber invertido mucho tiempo en él. Para evitarlo, recuerda siempre preparar bien la primera reunión comercial con un cliente, y si aun así no lo prevés y te das cuenta de que has perdido el tiempo, aprende de la experiencia, saca conclusiones y vívelo como un error del que aprender.

Por supuesto, hay muchas otras maneras de decirle “no” a un cliente. ¿Has pasado por una situación así? ¿Cómo la gestionaste?

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